3 marzo, 2012

Manos adoradas

Estela Sandoval

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MANOS ADORADAS
 
(R Rufini-H Sanguinetti)
Intérprete: Sandro

Las manos que yo quiero, las manos que venero
no son color de rosa ni tienen palidez
sus dedos no parecen diez gemas nacaradas
tampoco están pintadas ni tienen altivez.

Son manos arrugadas, tal vez, las más humildes
y están cual hojas secas de tanto trabajar;
son estas manos santas, las manos de mi madre
aquellas que me dieron con todo amor el pan.

Las manos que yo quiero, las manos de mi madre
ligeras como ave volando siempre van;
las manos de mi madre por ágiles dichosas
si no hacen siempre algo, tranquilas nunca están.

Oh rústicas y viejas qué bellas son tus manos
lavando tanta ropa, cortando tanto pan;
corriendo por la casa, la mesa acariciando
buscando en el descanso la aguja y el dedal.

Las manos que trajeron la lámpara a mi cama
tapándome la espalda en el invierno cruel;
que cuando estuve triste mis lágrimas secaron
y cuando estuve enfermo, acariciáronme.

Oh manos adoradas, oh manos llenas de alma
en ellas yo quisiera mi frente refugiar
y tristemente digo: qué lejos que se encuentran,
qué lejos de mi angustia, y de mi soledad.

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