24 Diciembre, 2011

Quiero aprender de memoria

Estela Sandoval

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Volviendo a casa 1990

1 Volviendo a casa
2 Quiero aprender de memoria
3 Mi lágrima número cien
4 Gaviota solitaria
5 Compañero de platea
6 Lo anduve buscando
7 Amor en Buenos Aires
8 Más que noche, esta noche
9 Soy salvaje
10 Tengo una historia así

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QUIERO APRENDER DE MEMORIA
 
(Leonardo favio)
Intérprete: Sandro

RECITADO:
Desde la ventana de una casa vieja,
siempre sola y triste, rezando y cociendo,
una muchachita de rubios cabellos
ve todas las tardes pasar en silencio
a los seminaristas que van de paseo.

Pero no ve a todos, no; ve sólo a uno de ellos:
su Seminarista de los ojos negros.

Cada vez que pasa, gallardo y esbelto
observa a la niña que pide aquel cuerpo
marciales arreos.

Y cuando en ella fija sus ojos abiertos
con vivas y audaces miradas de fuego
parece decirle: te quiero, te quiero.
Yo no he de ser cura; no, yo no puedo serlo
si yo no soy tuyo me muero, me muero.

Cantado
Ay quiero aprender de memoria
con mi boca tu cuerpo muchacha de abril,
y recorrer tus entrañas en busca del hijo
que no ha de venir.

Quiero partir con mi canto tu cuerpo de niña
y hundirme a vivir, nada le importa a la gente
que opina y se mete no, no lo han de entender.

Cómo explicar que te quiero
que sonrío y muero al verte pasar;
cómo explicar que te amo
si no fuiste mía y jamás lo serás.

Cómo explicar que me duele
hasta el aire que juega en tu pelo y tu andar;
niña si escuchas mi canto sabrás que es el canto
que lloro por ti.

Poco me importa la gente
que opina y se mete; no, no lo entenderán.

Ay si pudiera en tu pecho beber el sosiego
y encontrar la paz; y acariciando tu pelo
encontrar el sueño que no puedo hallar.

Ay si tu boca me diera
callada la forma del amor y amar,
encontraría el motivo de seguir viviendo
de poder luchar.

Ay, quiero aprender de memoria
con mi boca tu cuerpo muchacha de abril,
y recorrer tus entrañas en busca del hijo
que no ha de venir.

RECITADO
A la niña entonces se le oprime el pecho,
la labor suspende y olvida los rezos
y ya vive sólo en su pensamiento:
el Seminarista de los ojos negros.

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