16 agosto, 2011

6º GRADO
 
Relato por: Sandro
 
Y por fin llegó Sexto grado, el último de la primaria de aquella época.

Ya éramos una pequeña pandilla de cachorros aprendices jugando a ser grandes ja y lo único grande que teníamos eran los mocos. Pero allí estaba la señorita Texeiral, de la cual, entre otras cosas, recuerdo que en nuestro primer encuentro mano a mano me preguntó: ¿Así que usted es Sánchez, el poeta? mm y yo, con el silencio rojo que te da lo inesperado: “Sí señorita” y ella “Bueno, espero que me quieras tanto como a la Cuniglio”.

Celosa yo? Dios mío, qué maestras! Sabían muy bien, quiénes éramos y qué esperar de cada uno de nosotros.

Dios, bendice a las maestras de las escuelas del Estado.

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