4 enero, 2011

El primer año

Mimosa

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Ya pasaron 365 días de la muerte del Gitano. Sandro, Roberto Sánchez, el cantante de éxitos como Rosa…Rosa o Una muchacha y una guitarra.

Ese que empezó con el rock, se volvió romántico y bailaba moviendo la pelvis a lo loco siguiendo los pasos de su inspirador Elvis.

También actuó en películas con Susana Giménez y marcó una revolución en la cultura argentina de los años 60 y 70 con contenidos de un voltaje sexual que los sectores conservadores consideraron alto, desfachatado, censurable.

El 4 de enero de 2010, cerca de las 20:40, el artista dejó este mundo y el río de lágrimas de sus “nenas”, apasionadamente, lo acompañaron hasta el fin.  El morocho seductor falleció en Mendoza, en el hospital Italiano, a causa de un enfisema pulmonar producto de su adicción al tabaco.  Tenía 64 años y una carrera legendaria con discos históricos y éxitos como La vida sigue igual, Quiero llenarme de ti o Tengo, entre tantos hits que sus fans corearon y bailaron hasta el cansancio.

Días atrás, Olga Garaventa de Sánchez, viuda del cantante, se anticipó a la fecha y envió una carta pública “para solicitar respeto y comprensión para su memoria”. En el texto, Olga expresó: “Quiero llorar el recuerdo de sus últimos días a solas y en paz. El que termina ha sido un año durísimo para mí.  No sólo por la ausencia del ser que más amé y amaré en lo que me resta de vida, sino porque no he logrado estar a solas con la paz que mi corazón necesita”.
Sandro: Inmortal y eterno

Sandro nació el 19 de agosto de 1945 en Valentín Alsina, provincia de Buenos Aires. Fue el único hijo de la pareja formada por Vicente Sánchez e Irma Nydia Ocampo.

Comenzó su camino artístico a los 12 años imitando a Elvis Presley y pocos hubieran podido augurar el exitoso futuro de este joven que después abandonó el colegio para ayudar a su familia.

Su destino de galán latino lo hizo dejar a un lado el rock de sus primeros pasos para abordar de lleno la balada romántica. Allí su producción explotó al punto de que el artista grabó en 10 años 35 discos y filmó 12 películas. Su popularidad se disparaba con cada lanzamiento y también con cada uno de los conciertos que ofrecía en giras por toda Latinoamérica.

Pasados los 70, la imagen de Sandro recobró altura gracias a artistas de rock que reivindicaron su trabajo, como Charly García, Pedro Aznar y León Gieco. Entonces la profundidad de su huella se hizo notar cada vez más, sobre todo en ese reconocimiento multitudinario, general y popular que se le rendía.

En los 90 siguieron los homenajes.  El disco Tributo a Sandro, un disco de rock, tuvo en sus filas a bandas como Divididos, Attaque 77, Bersuit Vergarabat, Virus o Molotov. Tiempo después, el Puma Rodríguez también grabó un CD en su nombre.  He allí dos buenos ejemplos del alcance de este artista, cuya leyenda nació mucho antes que él se despidiera de nosotros.

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