16 Septiembre, 2013

Sandro: El gran seductor

Estela Sandoval

4 Comments

“Para mí, una mujer es una dama. No importa si se trata de la prostituta de acá a la vuelta o de la Madre Teresa. Por eso jamás hablo de mis mujeres”.  Sandro supo fabricar a un seductor mitológico sin la ayuda de manuales.

Sandro intuyó cuánta seducción había en el misterio,  combinado con una frase sensual, con tono ese personal lanzado a “sus nenas”. Por momentos su voz era  paternalista, otros su voz  era la de un hombre desamparado, él sabía cómo hechizar desde el escenario: cantar en bata, mover la pelvis, temblar con todo el cuerpo. Y esconderse, después, detrás de los muros de su casa de Banfield.

Sandro en México“Yo he leído mucho. He leído a Sigmund Freud, a Erich Fromm, a grandes autores de la psicología y la sociología… Y no puedo entender qué pasa conmigo, se preguntó alguna vez, tal vez fingiendo ignorancia, cuando su cuerpo erosionado por el tabaco ya no era la misma, ni era aquel jovencito de jopo, patillas y labios gruesos.

“Si no fuera por las mujeres, no sería nadie”, declaró el día en que cumplió 47 años.

Sandro  recordó una entrevista que le habían hecho en una radio norteamericana, cuando conquistó el Madison Square Garden de Nueva York. “El locutor le preguntó a una de las oyentes por qué le gustaba tanto Sandro. La mujer respondió: Le gusta a mi madre, me gusta a mí y le gusta a mi hija. Sandro, además de un hombre atractivo, es como una religión, una tradición, una costumbre”.

Siempre  fue perseguido por las revistas, que le adjudicaban romances, aquí y allá aparecían -sin pruebas concretas- libretas de casamiento clandestinas, supuestos hijos no reconocidos y chismes con las actrices que lo acompañaban en sus filmes.

“Créase o no, no salgo con compañeras de trabajo. A mí me enseñaron que donde se come… Además soy un tipo fiel: estoy sólo con una mujer a la vez. Es más complejo el desafío de estar con una que tener quince”.

En 1969 conoció a Julia Adelina Visciani, que era divorciada: se casaron en 1972, en México. La pareja, de bajísimo perfil, convivió hasta 1982, año en que Sandro tuvo una breve y comentada aparición pública con Tita Rouss, que venía de separarse de Alberto Olmedo. Tras el divorcio del cantante y Visciani, poco se supo de la intimidad de él. Cuando le preguntaban sobre su vida sentimental en las entrevistas, respondía con ironía: “No sé nada. Hoy no leí las revistas”. Recién a mediados de los 90 hizo una leve concesión de su intimidad: habló de María Elena, la que sería su mujer desde fines de 1982 hasta diciembre de 2004. En 2005 la sucedió Olga Garaventa.

Sandro seductor 2Pero, básicamente, Sandro siempre dio una imagen de solitario, propicia para las especulaciones periodísticas y el aumento del deseo femenino. Muy pocas veces daba algunas pistas: “Me interesan las mujeres mayores que yo. De chiquito ya era así.  Cuando tenía 18 me enamoré perdidamente de una de 25.  Me gustan las ya hechas, con las que se pueda dialogar. ¿Edípico? Todos tenemos algo de edípicos.

Quiero la imagen maternal en la mujer igual que la quiere cualquier otro hombre. El interés por mujeres relativamente maduras tiene que ver con una cosa que se llama historia sensitiva y que ninguna chica joven puede tener”.

Muchas de sus fanáticas lo vieron siempre como un hombre dual. Susana Vitali, una de las ocho mujeres a las que Sandro llamaba “El grupo del garage”, porque lo abordaban siempre en el estacionamiento del Gran Rex, explicó su caso: “Soy viuda desde hace 24 años. Recién en 1993 logré conocer a Roberto Sánchez.

Desde entonces comencé a consagrarle mi vida. No me pierdo ni un recital. Vi todos sus shows del Gran Rex con las chicas del garage, en primera fila”. Cuando Roberto estaba con la máscara de oxígeno en 2002 fuimos a rezar por él a la Iglesia de San Pantaleón en Mataderos: cuando volvimos estaba sin la máscara. No puedo expresar el valor que tiene para mí conocer a Roberto: su corazón, su alma, la persona que está adentro de Sandro. Lo agarro de los cachetes y le digo: qué lindo que sos. Porque Roberto también es lindo por dentro. Siempre me escucha. El año pasado, cuando estaba mal, yo le decía que no saliera más al escenario y él me contestaba: Tengo que demostrar que Sandro está bien. Y yo le insistía: Pero Roberto está mal”.

Aun con Roberto en mal estado, Sandro supo arreglárselas para seguir encantando a sus seguidoras hasta el final.

Sobre el escenario, se acodaba en el piano, aspiraba el oxígeno del tubo ubicado junto a su micrófono y les hablaba, en tono intimista, sobre sus conflictos, su melancolía. Ellas aullaban consejos maternales y propuestas ninfómanas. El bromeaba, las llamaba “mis nenas” o “mis mujeres” y les cantaba estrofas melosas para hacerlas temblar, como lo hacía él, desde una punta a la otra del cuerpo.

4 Comments

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    Yaneth Romero

    18 Septiembre, 2013 at 19:35

    Reply

    Hola Estellita, gracias por toda esta historia, aunque ya no la sabemos , no importa, me hace feliz volver a leerla y andar por los corredores de la imaginacion .donde los recuerdos adquieren alas y asi se inicia el vuelo hasta aquella inmensidad donde hoy Sandro trascendio.

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      Estela Sandoval

      18 Septiembre, 2013 at 19:40

      Reply

      Asli es Yaneth, muchos lo habran leido pero siempre hay alguien que no, por eso en este espacio ponemos lo nuevo y lo que no sea tan nuevo, ojalá y pudieramos ponerlo todo pero no siempre hay tiempos, besitos amiga

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    MIRYAM GISELA

    12 Noviembre, 2013 at 19:30

    Reply

    GRACIAS ESTELA POR ESCRIBIR ESTAS LINEAS QUE ME PERMITEN CONOCER ALGUNOS DETALLES DE LA HISTORIA DE SANDRO Y OTRAS RECORDAR. QUE RECONFORTABLE LEER Y SABER DE UNA PERSONA INTEGRA COMO LO FUE EL SEÑOR ROBERTO SANCHEZ, UN GRAN SER HUMANO.

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    Yolanda de Huerta

    15 Marzo, 2016 at 15:04

    Reply

    Gracias Estella, por mantenernos informadas de todo lo que paso en su vida ! Siempre son importantes tus comentarios aun lo hayamos leidos veinte veces ! Yo personalmente no me canso de indagar y repetir su biografia ! Muchas gracias !

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