19 agosto, 2010

Sandro, sensualidad a flor de piel

Mimosa

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Será por sus labios gruesos o sus ojos rasgados, por su pelo revuelto o sus manos largas sosteniendo rosas rojas.

Quizás su estilo, su forma de hablar,  que embellecía aún más el sonido sensual de su voz, quizás fue eso lo que hizo que el Gitano rompiera el molde de una época en la cual las insinuaciones de tipo sexual eran consideradas una aberración.  Sin embargo, ni los padres ni las abuelas, ni la queja de los más conservadores impidieron la revolución, aquella que hizo el Gitano, sea con sus ojos, su pelo, sus manos…

 Y las féminas argentinas, acostumbradas a escuchar (y a ver) a “Palito” Ortega, a Donald, a Nino Bravo, Camilo Sesto y a muchos otros artistas que despertaban romanticismo y hasta de ternura, no podían haber reaccionado de otra manera cuando Sandro se subió por primera vez a un escenario y las llenó, ya no de cariño y besos románticos, sino de un torbellino de pasión, movimiento de caderas, mirada sensual y letras como la de “Trigal” (“Ay! Trigal… dame tu surco y dame vida…”).

Sandro fue considerado uno de los hombres más sensuales del país, y si bien sus poses sobre el escenario y el delirio que desataba en sus seguidoras iban a contramano de las reglas establecidas, nada pudo frenar el huracán de pasión que desató el Gitano de gesto provocativo y mirada filosa que fue, para muchas, sinónimo de liberación y de sueños prohibidos.

Será por todo esto, por una interminable lista de los dones que le concedió la naturaleza, por ese “don” de ser, será por tantas cosas que Sandro es inmortal y vive en el corazón de sus nenas y nenes, del publico en general, Sandro se convirtió en un gran icono, no te olvidaremos gitano.

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