20 Agosto, 2010

Una fan mexicana y algo mas

Estela Sandoval

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En una entrevista realizada por Edgardo solano a Estela Sandoval , una fan mexicana nos cuenta:

“Tengo un grupo por Internet que se llama “ Sandro volviendo a casa ”, tiene 8 años y la página  tiene 3 años. Soy mexicana y hace cuatro que vivo en Argentina.

Lo fui a ver desde la primera vez que se presentó en el DF y después me fui sin un peso a verlo a Acapulco, a Querétaro, a Guadalajara y Monterrey. Él decía en broma que me veía más a mí que a Oscar Anderle .

 Fui una fan con mucha suerte, me relacionaba con la gente del ambiente, me colaba en los ensayos y en los recitales. Cuando cumplí 15 años tuve la suerte de subir a su habitación a saludarlo.

En la salida de un recital de Camilo Sesto, en el que estuvo presente, preguntó donde está Estelita y cuando me vio me dijo ‘me sigue a todos lados, pero es linda y la quiero’. Siempre lo amé. Es todo en mi vida y mis hijos crecieron escuchándolo. Me dio más de lo que EL pudiera imaginar.”

Hoy el Gitano hubiese cumplido 65 años. Fue el primer rocker argentino.  Sus fans lo recordarán en la plaza de Banfield, de Alem y Rodríguez Peña.

Su aceptación fue prácticamente unánime. Esa combinación de talento artístico, carisma en escena y la cuota de misterio en la que recubrió su intimidad convirtieron a Sandro en una figura muy complicada de igualar.

Esta mixtura de virtudes y características lo elevaron a ese inalcanzable pedestal, del que nunca se barajó la posibilidad de destronarlo, a pesar de su desaparición física y de su lejano nacimiento hace 65 años, un 19 de agosto de 1945, un día como hoy, en el que se festejará su primer cumpleaños sin él.

Su nacimiento se produjo en la Maternidad Sardá, en pleno barrio de Parque Patricios. De ahí a Valentín Alsina, el arrabal de su infancia y adolescencia. En esa casa de la calle Tuyutí comenzó a despuntar su talento bajo el mecenazgo de su madre y el rigor de un padre, de origen gitano, del que heredó el apodo del que nunca se despegaría. de su infancia y adolescencia.

En esa casa de la calle Tuyutí comenzó a despuntar su talento bajo el mecenazgo de su madre y el rigor de un padre, de origen gitano, del que heredó el apodo del que nunca se despegaría.

Estela Sandoval y Sandro 2Años de rock & roll
El debut sobre tablas fue más bien accidental. En un acto escolar, el niño Roberto debía hacer una fonomímica sobre un disco de Elvis Presley. Pero ocurrió algo fatal, una falla técnica impidió que continúe la reproducción del vinilo y completó con su propia voz lo que restaba de la pieza.

Prueba superada. “Yo me nutrí del rock. Gracias al rock dejé las calles, las navajas y las cadenas, y agarré una guitarra. Dejé las camperas de cuero y las pandillas. El rock me salvó”, de esta forma describía el músico aquellos iniciáticos en los que haría las veces del Elvis criollo.

Junto a Los de Fuego grabaría por primera vez un disco, además de peregrinar por clubes y discotecas durante los fi nes de semana y recalar en la televisión, donde haría enfurecer a los puritanos con sus desenfrenados pasos de baile.


A vestirse de etiqueta

Probablemente haya visto en el rock un techo demasiado bajo para sus aspiraciones artísticas. El viraje de género lo llevó a la música melódica y a ritmos fácilmente exportables al mercado latinoamericano.

El cambio estético también fue signifi cativo, del riguroso cuero pasó a vestirse de frac, que lo adaptaba a los nuevos escenarios, aunque la calidad musical no desentonó en absoluto y se resignificó a través de nuevas armonías.

En sintonía con los ídolos de la canción anglosajona encontró en el cine el complemente ideal para los lanzamientos discográfi cos. Con esta faceta actoral colmó las salas en sus interpretaciones muy diversas, como automovilista, miembro de una clan gitano y hasta haciendo el papel de sí mismo.

La platea femenina deliraba en sus conciertos y sus productores le impedían aparecer con una novia ante el público para no destruir las ilusiones de sus fans. De todos modos, la idolatría no se detenía en cuestiones de género, era admirado igualmente por la pareja de la mujer que acaba de lanzarle su prenda íntima.

En este sentido, entre otros, se emparenta con el galés Tom Jones. También son de la misma generación, aunque Sandro nació un 19 de agosto de 1945 y el europeo lo hizo cinco años después.
Afincado defi nitivamente en su casona de Banfi eld, reconvertida después en su propio estudio de grabación, sus apariciones en sociedad fueron disminuyendo. Ese ostracismo voluntario acrecentó el mito intra muros, que se rompía mágicamente en sus actuaciones.

Sandro 190 Sin necesitar demasiada difusión, rompió varios records de taquilla en teatros céntricos. Este Sandro maduro utilizaba el ofi cio y sabiduría aportada por años para disimular alguna carencia vocal, sumada a que estos espectáculos estuvieron montados a la altura de las circunstancias y con la presencia de fi guras invitadas.

En estas funciones se comprobaba que el amor por su afi ción estaba intacto. En los últimos años de su carrera su figura fue tomada por las nuevas generaciones como ícono “retro”, tan en boga en estos días.

Además, los rockeros nacionales lo homenajearon con un disco tributo a sus canciones, demostrando que nunca se desprendió del todo de su primer género musical. La relación entre el ídolo y sus fans es inquebrantable.

En tantos días como el de hoy, en todos sus cumpleaños, “las nenas” se hacían presentes en su casa y el homenajeado les retribuía la gentileza rompiendo su habitual hermetismo con el afuera. El ritual continuó a pesar de la desgastada salud del Gitano y seguramente se reeditará en la tarde de hoy.

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